
Hombre maduro.
Aceptas tus errores, tu capacidad de equivocarte
y tienes el coraje de esforzarte para la enmienda .
Sin autoreproches.
Reconoces que hiciste lo posible
y que cada error en el camino
es búsqueda, aprendizaje y un escalón ascendiendo a la meta.
Interpretas la verdad.
Estalla en tus deseos.
En tus tristezas.
En tus desequilibrios.
Ya comprendes tu verdad.
¡A buscar la vida!
Claudia Andino