Hoy, no te pido que seas navegante.
No te pido que seas doncel de batallas.
No sirven la valentía y sagacidad,
si el hombre no tiene corazón noble,
para ver sus victorias.
Aún en la delicadeza del niño,
también está la arrogancia y crueldad.
No pido lo que no eres.
No pido lo que deseas ser.
No pido lo que serás.
No pido detalles de poeta.
Ni juglar de tiempo completo.
Solo pido tu luz.
Para que seamos compañeros,
para ser lo que somos...
Claudia Andino
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