Asfalto ardiente, pendientes;
la vorágine, no te atrapa.
Arremetes con los avatares cotidianos.
El destino te observa entre hojas con savia escaza
y a punto ellas sí, de declinar.
Quedaron a un lado los dias que viviste.
Escuchas tu corazón; te guia.
Examinas y encuentras, lo que te hace bien.
Te deleitas amor!
Y es en las pequeñas cosas...
Reparaste en tu corazón que es tutela.
Te guia.
Claudia Andino
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