¡Atrévete!
Hecha a andar los solitarios caminos del corazón,
ese campo abierto, sin fronteras.
¿Sientes el esfalto furioso,
la gente entre las calles,
de aciagas pendientes?
¡Vamos!
Arrastra los fantasmas que no fuiste,
presta el desenfado al amor; a la vida.
¡Camina!
Mueve las cadenas,
avanza que no es el fin,
el que observa entre las hojas,
el vuelo de las aves.
¡Grita tu locura!
Al caos deshonesto,
a la prisión de la máquina maliciosa.
Gasta un efímero pensamiento,
algo que no quepa en el olvido.
¡Vence, vence, vence!
El amor se descubre a cada instante
hace de frustrados, valentía
Acompaña ancianos y niños.
Al dolor de madre, pone barricada
y fulmina la noche en el descanso.
¡Amanece!
Alma desnuda de rocío,
la paz, el alba,
las anchas avenidas,
el cielo diáfano como un regalo
que trae el tiempo de nuevos amantes.
Claudia Andino (G.A.M)
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